martes, 18 de octubre de 2011

Internet y el pequeño comercio

Según nos cuentan los medios de comunicación, casi todo el mundo está conectado a internet. Ya podemos hacer de todo, y es verdad. Podemos comprar entradas para el cine, contratar un viaje, comprar libros, música, ropa, tecnología... Estamos conectados con nuestros amigos más lejanos e incluso con nuestro vecino más próximo. Parece que caminamos hacia un mundo virtual, donde no va a hacer falta salir a la calle para poder tener de todo.

¿Qué va a pasar entonces con el pequeño comercio? Después de resistir estoicamente el brutal desembarco de las grandes superficies en los últimos 12 años y la crisis que vino para quedarse, ahora toca luchar contra internet.

Estamos viviendo momentos de grandes cambios y ni siquiera los grandes expertos (que no sé que tienen ni de grandes ni de expertos porque nunca aciertan) saben como serán nuestras ciudades, nuestros hábitos ni nuestra forma de relacionarnos dentro de pocos años.
No lo sabemos nadie, pero hay algo seguro. El comercio seguirá existiendo. Seguiremos comprando el pan, la fruta, nos seguirá gustando probarnos unos zapatos antes de comprarlos o ir de compras con una amiga y tomarnos un café a media tarde.
¿Dónde va a estar la diferencia?
Primero tenemos que ver cuales son los motivos que nos llevan a comprar por internet. Contrariamente a lo que se piensa, no solo se compra por internet por precio. Existen muchos más factores que influyen en esta decisión. Por supuesto que el precio es importante, pero un factor que no es menos, es el tiempo. Cada vez tenemos menos tiempo y el que tenemos lo valoramos más. No a todo el mundo le gusta ir de compras, emplear su tiempo libre en ello o los horarios laborales muchas veces nos dificultan las compras.
Para todas estas personas la compra por internet se ha convertido y se va a convertir en la primera opción por delante del pequeño comercio o las grandes superficies. Poder comprar a cualquier hora del día y en muy poco tiempo, ver muchos artículos y compararlos sin moverse del sofá o no perder el tiempo en desplazamientos es una de las ventajas que nos ofrece internet.
Los centros de las ciudades son cada vez más peatonales, con lo que dificulta el acercamiento de las periferias a estas zonas comerciales. Los atascos, el coste de los aparcamientos, las aglomeraciones... son factores que van en contra del comercio tradicional.
Por otro lado el comercio en internet también está evolucionando. Las facilidades de pago y las políticas de devoluciones y garantías que se están dando hoy en día hace que las reticencias que hasta ahora tenían los usuarios para comprar por internet se estén diluyendo y esos miedos se están perdiendo.
¡Vaya panorama más negro que os estoy pintado! Pero tranquilos. No todo son desventajas para el comercio tradicional. Bajo mi punto de vista el contacto humano, la atención y el asesoramiento son factores también muy importantes a la hora de tomar una decisión de compra. Siempre habrá personas que valoren esto.
¿Qué puede hacer entonces el pequeño comercio?
El error que nunca hay que cometer es ir en contra de los avances, escudarse en sus debilidades y esperar que estas se vuelvan en su contra. La tecnología se desarrolla para facilitarnos las cosas, mejorar los procesos, aumentar la calidad de los productos o servicios y ahorrar tiempo y dinero. Lo que el comercio tradicional tiene que hacer es ver como adaptarse a los nuevos tiempos y convertir a internet en su aliado. Un ejemplo sería el de hacerse poco a poco con los mails de los clientes y enviarles periodicamente newsletters con novedades u ofertas. Darse de alta en las redes sociales y tener mayor contacto con los clientes y su entorno (esto sin internet sería imposible). Incluso, y por qué no, combinar la venta tradicional con la venta por internet, como por ejemplo creando una pequeña tienda online outlet.
Son algunos ejemplos de lo que se puede hacer. Y muchas otras cosas, que si dejamos de ver a internet como un enemigo y empezamos a verlo como un aliado nos ayudará a seguir adelante con nuestro comercio.

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